La Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán deja de lado el formalismo de las partituras de los grandes compositores clásicos para volcarse a lo más popular con música de autores que circulan de modo anónimo, pese a su reconocimiento cotidiano. Son sonidos que todos han escuchado miles de veces, pero que pocos saben el nombre de quién los hizo.
Esta noche y mañana, a las 21 en las dos funciones, se presentará en el teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy) con un repertorio dedicado a los videojuegos, desde la época del arcade hasta la actualidad. Con la batuta de Roberto Buffo, se interpretarán las icónicas músicas de “Dragon Ball Z”, “Sonic”, “Minecraft”, “Roblox” y “Tetris”, entre muchas otras. El concierto constará de 10 números, con una sorpresa especial reservada para el cierre.
“Los videojuegos se han convertido en parte habitual del quehacer diario de niños y adolescentes, más allá de la controversia respecto de su abuso. Algunos de ellos son muy populares. La oportunidad de montar un concierto multimedia con la música que los acompaña era más que evidente”, remarca Buffo para LA GACETA.
Bajo esa consigna se organizó el ya tradicional concierto multimedia de dibujos animados, que contará -como es habitual- con proyecciones en pantalla gigante de las referencias que estén interpretando los músicos. La edición gráfica está a cargo de Eliana Mansilla. La experiencia ya fue disfrutada por alrededor de 3.000 estudiantes que asistieron a los conciertos didácticos matutinos que ofrece la Orquesta y que ahora se abren a todo público.
“Yo no juzgaría esta música a través de un parámetro de ‘calidad artística’ per se. Son, en general, composiciones de tipo minimalista, eventualmente con melodías pegadizas y bloques rítmicos repetitivos, bien pensada como background del videojuego correspondiente”, explica el director.
Pese a que esos sonidos están en segundo plano, acompañan en forma determinante a lo que pasa en el juego que se está desarrollando; por eso, el desafío es que alguien abra un “Tetris”, por mencionar sólo uno de los más tradicionales, y active el modo silencioso. Lo más probable es que se sienta que falta algo fundamental.
Componente digital
“Algunos autores son conocidos y otros no, lo cual sugiere una generación de las melodías mediante inteligencia artificial, algo que a priori no me consta; pero no constituye esto un punto decisivo. Diría que, en efecto, el ‘componente digital’ es obvio y que el ‘nombre’ del compositor se diluye en el contexto para el cual esta música fue creada”, plantea Buffo.
A diferencia de otros conciertos de dibujos o del Pop de Primavera, esta vez “toda esta música será puramente instrumental, sin solistas ni cantantes, y destaco el uso constante de la percusión y del teclado como elementos claves del decisivo componente rítmico”.
“Esta música era absolutamente desconocida para mí hasta que, con el listado de los videojuegos en mano y con mis sobrinos como la fuente principal de información, me puse a buscar las partituras on line. Muchas de ellas no pasaban de media página de someros pentagramas escritos para piano. Fue una ardua tarea expandir semejante composición acotada a la formación completa de una orquesta sinfónica. Los arreglos son míos y de Héctor Lizana, porque ninguna partitura estaba ‘lista’ para ser ejecutada, ni siquiera sé si existen como tal”, reconoce.
Recitales en vivo: visitas destacadas, del cuarteto al rockBuffo reivindica los conciertos didácticos que realiza la Orquesta: “fueron un éxito total; como el número musical se anuncia directamente en la pantalla con el título del videojuego correspondiente, los chicos vivaban cada uno de ellos en función de su evidente conocimiento”. “Esta es la séptima edición de esta propuesta multimedia, que ya tiene categoría icónica en la programación anual. Es un desafío, año a año, encontrar nuevas temáticas para alimentarlo. Los niños son un público exigente y contundente, lo cual me fascina por el desafío artístico que implica mantener su interés”, finaliza.